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El asesinato de un niño acusado de blasfemia ha llegado a simbolizar las preocupaciones sobre el poder de los islamistas radicales en el levantamiento armado de Siria.

Mohamed de 14 años de edad se encontraba en la calle principal vendiendo café.

Un día, el mes pasado, alguien le pidió una taza. “Ni siquiera si el propio Profeta regresa”, respondió el joven riendo.

Ese comentario fue su sentencia de muerte.

Vea en este video de BBC Mundo cómo la “sharia” se está extendiendo en las zonas controladas por los rebeldes.

Fuente: TVN

En toda religión existen fanáticos. Personas que ciegan su sentido común por una ferviente sed de pureza. En el Islam la situación es como era en la antigua Israel antes de la llegada del Mesías, los castigos son realizados por mano humana y son, por lo general, dolor y humillación pública, hasta la muerte.

En la edad media los católicos y sus cruzadas atormentaron a medio oriente con la misma “excusa”, limpieza, pureza del mal, pero ¿Qué es el mal realmente?

El sentido de la palabra es que el hombre es malo por naturaleza, y son las escrituras las que nos enseñan a ser buenos y guiarnos por la buena senda, pero en ninguna parte de la Bíblia se anuncia al ser humano como enemigo de Dios, al menos en el nuevo testamento el foco principal es el amor, amor incluso al enemigo personal.

No debemos juzgar, no debemos permitir el juicio hacia otras personas. En medio oriente serán piedras, cables de acero, balas, fuego, violaciones. Acá son palabras con las que se ataca, se hiere el espíritu y se condena, cuando Dios sin dudarlo ha perdonado todo, por amor, amor que no conocemos, no dimensionamos, por esa intrínseca costumbre de humanizar a Dios.

Existen religiones, como los Testigos de Jehová, que juzgan a sus hermanos por actos que realizan sus familiares, eso es un acto de humillación terrible, porque si el hermano decidió ser Testigo no significa que el resto de la familia quiera serlo, y en casos la familia no tiene control sobre los otros miembros, por lo que se castiga sin un juicio justo (nadie me lo ha contado, lo he vivido).

No sabemos el daño que podemos provocar por causa del fanatismo religioso. Seamos tolerantes y despojemos a la espiritualidad y comunión con Dios de toda carga humana.

 

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