El día 30 de junio, los fieles de la Iglesia Creciendo en Gracia dijeron: “¡El día ha llegado!”, para se transformara el cuerpo de Miranda en inmortal pero no ocurrió, tampoco se cumplió que dos tercios de la humanidad morirían y que el Vaticano sería destruido y que sólo los fieles a Miranda sobrevivían.

En los últimos días la propaganda de Miranda sobre la supuesta transformación fue anunciada en el centro de la capital de Puerto Rico mostrando una imagen del ser religioso llamado el señor y citando un versículo de Hebreos.

En la red social de Twitter, muchos internautas se burlaron de Miranda y cuestionaron la falsa profecía, diciendo que todos sus amigos estaban vivos o habían visto a “Jesucristo hombre” atravesar paredes con su cuerpo transformado.

El pasado sábado 30 de junio, en Honduras, miles de personas, entre hombres, mujeres, niños y ancianos, en todo el país, salieron a la calles a manifestarse, muchos de ellos iban marcados con el número de la bestia, “666”, a la espera de transformarse en inmortales y poder vivir para siempre, según informó el diario La Tribuna.

Los líderes de las iglesias evangélicas y católicas recomendaron a la población no creer en falsos profetas, que son lobos vestidos de ovejas, ya que el regreso de Jesucristo no está calendarizado y nadie conoce cuándo ocurrirá.

Yo en lo personal esperaba algo apoteósico, una buena y dedicada filmación tratada en after effects, con un José Luís de Jesús Miranda rodeado de luces, rayos y poder, a lo Dragon Ball Z, pero no, no pasó nada. Su sitio web fue bajado de Internet y en su lugar un link para ver sus videos antiguos en Youtube… Sinceramente me siento algo decepcionado, Miranda actuó como la mayoría de los de su clase, pero al menos tomó la decisión de desaparecer, porque hay otros que se matan con sus feligreses, y por ellos sí que estaba preocupado.

La cirugía para borrar los tatuajes con láser es cara, por favor, los padres que tuvieron la brillante idea de tatuar a sus hijos con el 666 vayan juntando la platita para borrar la absurda marca que dejaron a quienes no tienen culpa de su grave error.

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