Este predicador adventista del Séptimo Día refleja el pensamiento de la secta sobre el Reino de Dios, cuando dice que éste es el remanente de Dios, la iglesia Adventista, la cual ahora debe hacer la voluntad de Dios en la tierra durante esta era de la Gracia. Esto es parecido a lo que enseñó Agustín de Hipona, quien dijo que la iglesia organizada era el Reino de Dios en la tierra, y que ella estaba ya reinando y haciendo la voluntad de Dios en la tierra. Es obvio que los Adventistas del 7mo Día , como los católicos romanos, no creen que el pueblo de Dios es Israel, y menos aún, que nosotros, los gentiles, estamos injertados en el tronco, el cual es precisamente Israel (Rom. 11). Es por esto que este predicador no habla para nada de la restauración del Reino de Dios a Israel, el mismísimo reino que fue suspendido en 587 AC por acción de Nabucodonosor, y que será restaurado nuevamente por Cristo en su segunda venida. Y lo más grave aún es que este señor cita Hechos 1:3,6,7 dónde se habla claramente y directamente de la restauración del reino a ISRAEL (no al supuesto remanente Adventista del 7mo Día)— ¡Cuánta es su ceguera, por Dios!

Finalmente, si bien es cierto que los santos componen un reino de reyes y sacerdotes, la Biblia también enseña que el reino es un DOMINIO MUNDIAL DIVINO  que los santos HEREDARÁN  O RECIBIRÁN  en la segunda venida de Cristo en gloria (Mt. 25:31,34; Santiago 2:5, Daniel 7:22; Lc. 12:32).

Como pueden ver, ¡cuánta ceguera espiritual existe aún entre las diferentes sectas de la llamada “cristiandad” nominal. Y por favor no nos tomen a mal, pero es nuestro deber aclarar las cosas para que la gente no viva engañada con falsas esperanzas que no salvan a nadie. Sólo hay un evangelio salvador del reino y éste debe ser presentado con la mayor exactitud posible (Gál. 1:6-9).

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