Ciertamente, en el cristianismo el fin no justifica los medios. El hecho de que nuestro objetivo sea que el mundo conozca las buenas nuevas de salvación, no legitima por sí solo los métodos que utilicemos para ello.

Es de todos conocido que muchas congregaciones actualmente intentan “atraer” al mundo con estrategias nuevas y modernas, generalmente relacionadas con el espectáculo y la entretención. Se montan obras de teatro, café concert, olimpiadas, tocatas, conciertos, y un sinnúmero de actividades cuyo objetivo es hacer sentir cómodos a quienes no creen en Cristo. La idea es que ni se note que se trata de una iglesia.

En otras palabras, para “atraer” al mundo, se termina imitando al mundo, teniendo como resultado la secularización de la iglesia. Cuando una congregación ya ha pasado por este proceso, es casi indistinguible de un club social común y corriente. Las prédicas se destinan a agradar a los oyentes, lo que por supuesto excluye toda mención a conceptos como “pecado”, “arrepentimiento”, “santidad”, “juicio” o “infierno”.

Pero, ¿Es este el fin que ha tenido la iglesia siempre? ¿Agradar a los incrédulos? Veamos lo que dice la Biblia:

“Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo” Gá. 1:10

“Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” 1 Co. 2:1-5

“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros” 2 Co. 4:7

“Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto” Ro. 12:2

“lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación” Lc. 16:15b

Si la Biblia es tan clara, ¿Por qué entonces algunos insisten en parecerse al mundo? ¿Serán realmente tan nobles sus fines?

Si alguno persiste en imitar lo secular para predicar mejor las buenas nuevas, es porque tiene al menos 3 creencias erradas:

1) Que es la obra del predicador la que produce la conversión. Si se cree esto, el predicador no diferirá mucho de un publicista o un asesor político. Lo que importa es la popularidad, y no la verdad.
2) Que el Evangelio no es suficiente para convertir el corazón del hombre. Si se cree esto, se buscará apoyo en métodos humanos, la psicología, el mundo de la entretención y en general todo lo que sea eficiente en atraer la atención y lograr convencimiento.
3) Que omitiendo la verdad bíblica sobre el pecado del hombre, la santidad de Dios, la necesidad de arrepentimiento y la obra de la cruz, se está predicando realmente el Evangelio.

El único “poder de Dios para salvación” (Ro. 1:16) es el EVANGELIO COMPLETO. Todo lo demás, se quemará como hojarasca cuando llegue la hora.

Que el Señor tenga misericordia y enmiende nuestra senda. A Él sea la gloria por los siglos. Amén.

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Comparto un video sobre la percepción del mundo respecto de los métodos mundanos que están utilizando muchas congregaciones. La idea original es de http://www.eshoradesereal.com ; y la edición de video corre por cuenta de su servidor. Bendiciones.

Fuente: 

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