Muchas personas dicen lo siguiente: “Yo creo en Dios, pero a mi manera”. Es realmente hermoso creer en Dios, en su hijo y nuestro Mesías Jesús y su Espíritu Santo como lo que son, sin la turbulenta manta sucia de las religiones todas. Pero creo que es demasiado irresponsable creer en Dios a la usanza personal, sin al menos leer uno de sus esfuerzos más largos a traves del tiempo, que es su palabra, por la que somos bendecidos y comprendemos las promesas y pactos que Dios hace con nosotros. El hecho de creer en Dios sin leer su palabra es el que la gran mayoría de los religiosos pertenezcan en sus respectivos cultos, porque les hacen el trabajo fácil, no deben leer, comprender ni discernir nada, basta con lo que su lider espiritual dice. Por otro lado, el que cree en Dios, no lee su palabra y no asiste a ninguna iglesia, no conoce verdaderamente a Dios, pues es en su verbo donde se muestra su plan para con nosotros. Hoy en día existen muchas formas de predicación, y son muy pocas las que realmente pregonan las buenas noticias (evangelio) de Dios, y fue apartándome de las religiones cuando realmente comprendí el mensaje:

“El Reino de Dios está cerca”

Puede creer en Dios sin religiones, es justo y sano, pero como cristiano, mesiánico o creyente, tiene la responsabilidad de aprender y fortalecer su fe, pues no sabe cuando ni donde, será probado por religiosos, ateos, agnósticos, amigos, enemigos y huestes espirituales. El camino del creyente no es fácil, no lo olvide nunca, pero la recompensa es enorme: Una vida abundante sin maldad, dolor y muerte, con un rey justo. Usted decide tomarlo o dejarlo, no existen religiones que lo amenacen, ni infiernos de penitencia eterna, ni un final abrupto y una vida sin sentido.

Si tiene preguntas, existimos muchos que estamos dispuestos a resolverlas, sin una revista amenazadora, ni un látigo ni una cruz colgada en el pecho, solo con el amor de nuestro Padre eterno, su hijo, su espíritu santo y su santa palabra, limpia de conceptos y paradigmas humanos.

Daniel Cifuentes.

 

 

 

Amo a Dios por sobre todas las cosas y quiero servirle con el corazón, en Espíritu y en Verdad.

Quiero predicar el evangelio como nos mandó Jesucristo.

Obedecer la Biblia y no las tradiciones, tampoco imponer una versión determinada de ella.

Tener una hermandad donde todos seamos iguales como el cristianismo primitivo (sin clero).

Obedecer la Biblia como autoridad y no a mandatos de hombres, evitando así las discusiones doctrinales que no conducen a nada.

Seguir los mandamientos de Cristo y no los decretos de las iglesias.

Servir a Dios y al prójimo con amor sincero y no con hipocresía y ambición.

No lucrar con la palabra de Dios ni vivir de los diezmos de los hermanos.

No liderar una secta: Jesús es nuestro líder mientras que los cristianos somos todos hermanos.

No exigir a nadie disfrazarse de abogado u hombre de negocios para asistir a la iglesia, los cristianos no inventaron el terno y la corbata. Dios juzga por el corazón y no por las apariencias, tampoco los cristianos del siglo I cambiaban de vestimenta para congregarse.

Hacer el Bien, consolar con la Palabra y Dar a los pobres como hizo nuestro Señor.

Anunciar el reino de Dios y de Su Cristo, por ejemplo, mediante una evangelización digital.

Compartir cuanto se tenga, lo material y lo espiritual, tal como hicieron los cristianos primitivos.

No juzgar, sino consolar.

No pedir, sino dar.

No mandar, sino animar.

No derribar, sino edificar.

¡No más religión!, Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida, sólo El nos conducirá al Padre y sólo Su sacrificio hace posible el perdón de los pecados.

La religión es la gran culpable de que la gente se mate y se odie.

Las religiones son las tiendas donde se vende la salvación, pero que no pueden dar garantía.

La religión es una ramera borracha montada sobre su amante bestia política (Apocalipsis capítulos 17 y 18).

La religión vive en “lujo desvergonzado” mientras lucra de sus feligreses.

Las religiones proclaman que son el camino a la salvación y que “nunca verán lamento”, sin embargo nada bueno les espera, su corrupción es evidente en todas partes y “Dios ha recordado sus actos de injusticia”, por eso un ángel advierte: “Sálganse de ella, pueblo mío, si no quieren participar con ella en sus pecados y no quieren recibir parte de sus plagas. Porque sus pecados se han amontonado hasta llegar al cielo, y Dios ha recordado sus actos de injusticia (Apocalipsis 18:4,5)”

Si piensas como yo, o si no concuerdas pero tienes los mismos deseos, escribe y dame tu opinión.

Que la Gracia de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo nos iluminen y bendigan….

vengaturreino@gmail.com

 

 

 

“Nuestras predicas ¿no contienen demasiado de nuestras propias opiniones y convicciones, y muy poco de Cristo?”
Dietrich Bonhoeffer

Dios sin religión es una idea escandalosa. Parece que al hombre le molesta todo lo que no requiera de cosas que lo hagan sentir que está avanzando o que de alguna forma pueda recibir cierto tipo de satisfacción y de gratificación. Hablar de conectarse con Dios sin las recompensas que puedan venir con eso o sin la satisfacción que viene al practicar liturgias o rituales o cantar algunas canciones, parece imposible, porque necesitamos saber que hay algún “retorno” o resultado. Parece que al presentar algún resultado queremos de alguna forma… resultados.

Desde mi punto de vista: Dios puede ser alcanzado sin los medios religiosos que conocemos. ¿Podría eso convertirse en otra religión? ¡Ah no se! Depende de nosotros… o sea: Si y no. Como se dijo en uno de los comentarios: “Jesús dice que podemos tener otra clase de comunión, aunque lo haya puesto en términos tradicionales a su pueblo, como el de “Alianza” nueva.” El que nosotros hayamos asumido la idea que nos dio Jesús, como otra propuesta religiosa, no estoy seguro que eso haya sido su propósito. De hecho, no estoy muy seguro de que, lo que nosotros llamamos “IGLESIA” ahora mismo en nuestros tiempos post-postmodernos, haya sido la intención de Jesús. Pero eso sería otro post.

El mismo se presentó como el “UNICO CAMINO AL PADRE”, y los que practicaban “la religión verdadera” se sintieron amenazados, al no poder contenerlo: lo mataron. Se dijeron: “¿”Único Camino”? Tenemos “el camino”, los rituales, las fiestas, las reglas, que nos reveló Dios y Dios sin eso, no es.” Estoy totalmente seguro que eso no es así. Dios es, sin religión y con religión. Si ha usado la religión por tantos años es por la dureza de nuestro corazón. Y es un instrumento, solo eso, que lamentablemente ha ocasionado los efectos contrarios a lo que se supone debería tener.

Siglos de practica religiosa nos han demostrado que la religión termina siendo nuestro dios, que terminamos debatiendo más sobre cómo deberían practicarse ciertas cosas, si el bautismo debe ser en adultos o en niños, en el río o en la playa o por aspersión, si la liturgia debe tener música o no, y si tiene música ¿no deberían ser himnos? ¿no es lo que dice la Biblia: “Canten himnos”?; predestinación o libre albedrío, ¿predestinación parcial?; en vez de sentarnos a pensar como podríamos ser más proactivos en la práctica del amor, hacia Dios y hacia otros hombres. ¿Amor? ¡Eso es tan difícil! ¡Arranquémonos la cabeza que mañana es el rapto!
¡Ah si! Predicamos del amor, y tenemos todas nuestras teorías y nuestras practicas religiosas para contextualizarlo, pero aún sigue siendo un problema en la iglesia, que de hecho: ama poco (aunque canta más).

Pensé en ampliar un poquito más la serie de posts sobre Dios y la religión, pero creo que los comentarios y los aportes de quienes se han atrevido a hablar y se han puesto a pensar, han hecho y dicho lo que yo no hubiese podido decir. Gracias por eso.

Conectarse con Dios sin religión: controversial pero posible.

Fausto Liriano

 

 

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