Por Daniel Cifuentes.

Fanatismo:

El fanatismo es una pasión exacerbada, desmedida y tenaz, particularmente hacia una causa religiosa o política, o hacia un pasatiempo o hobby.

Consta de una apasionada e incondicional adhesión a una causa, un entusiasmo desmedido y monomanía persistente hacia determinados temas, de modo obstinado, algunas veces indiscriminado y violento.

En todas las iglesias he conocido “creyentes influenciables”. Este tipo de ser humano (porque esta tendencia se da en todos los ámbitos de la vida) se caracteriza por su fanatismo desmesurado por la religión, por sobre las reales cosas de Dios. Tristemente debo afirmar que es un amplio número de fieles, los que siguen más el camino del rebaño, el marketing religioso, la voz del “siervo terrenal” y casi nunca toman la Biblia, si no es para verificar o memorizar algún versículo o para el gran desafío de leerla completa.

Es nuestra obligación como seres humanos y como creyentes, comprender la información que obtenemos, filtrarla, compararla permanentemente, ponerla en tela de juicio y discernir sobre ella cada momento, día y noche.

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas teneis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí, y no quereis venir a mí para que tengais vida.” (S.Juan 5:39)

Escudriñar
tr. Examinar, indagar y averiguar algo con cuidado y atención:

Si las sectas existen, si las tantas religiones existen, incluso si las divisiones en el mundo existen, es por que el ser humano es influenciable por otros más decididos, de espíritu más fuerte y de presencia abrumadora. Estos llamados líderes, imponen sus pensamientos e ideologías al resto, los cuales las aceptan sin ninguna clase de cuestionamiento. En la actualidad, tenemos casos muy emblemáticos, como son los Testigos de Jehová y su “Esclavo fiel y discreto”, grupo selecto de personas que escribe y controla gran cantidad de material doctrinal para sus feligreses, o el caso de Jesucristo Hombre, con su ministerio “Creciendo en Gracia”, donde sus fieles lo denominan dios, jesucristo en la tierra, y se tatúan el número 666 y las lestras SSS en el cuerpo, como señal de su eterna fidelidad a este hombre. En ambos casos, estos líderes espirituales extraen pequeños trozos de las sagradas escrituras y los acomodan a su narcisista interpretación, invalidando todo otro tipo de interpretación que no sea la de ellos, llegando a llamar Apostatas a quienes tan solo echen un vistazo hacia el lado.

Apostasía: (del latín apostasĭa, y éste del griego ἀπoστασία) es la negación, renuncia o abjuración a la fe en una religión. La misma palabra tiene otras significaciones:1 es también la salida o abandono irregular de una orden religiosa o instituto; el acto del clérigo que prescinde usualmente de su condición, incumpliendo sus obligaciones clericales; o, de modo más general, el abandono de un partido para entrar en otro, o el cambio de opinión o doctrina.

La apostasía no es mala, porque todos tenemos derecho a poner en tela de juicio cualquier religión, pero esto es importante de comprender: Negar o renunciar a una religión no significa renunciar a la fe en Dios, si se renuncia bajo el precepto de la irregularidad y contradicciones de esta religión en base a las sagradas escrituras (las sagradas escrituras son solo la Biblia, todo otro agregado contemporáneo es inválido). Estas sectas o líderes religiosos mezclan a la apostasía con la idolatría, la blasfemia y la maldición, por lo cual los “creyentes influenciables” deciden mantenerse en el culto antes de ser considerados enemigos por Dios.

Pero estos casos son solo los más comunes. En toda religión existente se mezcla la palabra de Dios con costumbres humanas, agregadas hace ya tanto tiempo que da la sensación que se pertenecen. Uno de los más antiguos y trágicos casos fueron los fariseos.

Los fariseos eran una comunidad judía que existió hasta el segundo siglo de la era presente. El grupo atribuía su inicio al período de la cautividad babilónica (587 a. C.-536 a. C.). Fueron coetáneos de saduceos, esenios y zelotes. Este grupo es citado numerosas veces en los Evangelios cristianos. A diferencia de los saduceos (o zadokitas y otras variantes), los fariseos lograron que sus interpretaciones fueran aceptadas por la mayoría de los judíos. Por ello, tras la caída del Templo (Santuario del pueblo Israelita), los fariseos tomaron el control del judaísmo “oficial”, y transformaron el culto. El más alto representante del judaísmo era el Sumo Sacerdote, cargo que a la destrucción del templo se volvió innecesario; así el culto pasó a la sinagoga (בית כנסת, beit knéset, “casa de reunión” en hebreo).

De los antiguos fariseos surgió la línea rabínica ortodoxa de los doctores de la ley que fue la que redactó los distintos Talmud.

Antes de estos judíos, el judaísmo no era religión, pero con la llegada del talmud, se sumaron innumerables y aceptadas cosas dentro del culto que inevitablemente pasó a ser una religión más. La kipá es un ejemplo claro. Todos los judíos las usan, porque dicen que es una forma de respeto a Dios, los Judíos Mesiánicos también las usan, algunos pastores de iglesias evangélicas modernas, “padres” católicos, en fin, muchas religiones cristianas, pese a que Pablo dijo:

1º Corintios:

11:3 Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.
11:4 Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza.
11:5 Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado.
11:6 Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra.
11:7 Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón.

Afrenta: f. Vergüenza y deshonor que resulta de algún dicho, hecho o imposición de una pena:
no pudo soportar la afrenta.

Entonces, si en la Biblia, santa guía y única guía, dice que es una deshonra para el varón cubrirse la cabeza, por qué las religiones cristianas siguen cayendo en ese error? por la tradición humana, por los viejos paradigmas que no somos capaces de sacudirnos.

De “Jesucristo hombre, José Luis de Jesús Miranda”, es demasiado lo que se puede decir. No recuerdo haber visto tanta manipulación de la Biblia. Que hombre con más labia! Si usted es uno de sus seguidores, el único consejo que le puedo dar es el siguiente: LEA LA BIBLIA DE FORMA ORDENADA Y COMPLETA, SIN CONTEXTUALIZACIONES, SIN PRETEXTOS. Usted es padre o madre, y su hijo puede llevar en su cuerpo el tatuaje del número de la bestia. Aprenda de la Biblia que existe UN SOLO DIOS, y hágalo pronto, porque grandes cosas están por venir, usted es sacerdote de su familia y tendrá que dar cuenta por los suyos. No le diré si usted está en lo correcto o no, solo le pido lo mismo que está en la Biblia, ESCUDRIÑE!

Este tema da para un libro, los ejemplos son tantos como los años que esto ha sucedido. Cuando algo puro ha nacido, el hombre lo ha contaminado. La enseñanza de este estudio es la siguiente: Hermano, no sea ciego y comience a ver donde se divide el control religioso de la palabra de Dios, estudie, investigue, pregunte, abra su viejo diccionario, lea conscientemente la Biblia, intentando comprender sin tanta “interpretación espiritual” y volcándose a lo obvio, porque la Biblia es lógica y usted tiene oídos para oir, y ojos para ver, no busque los ojos y los oídos de estos líderes influyentes, porque ven lo que quieren ver y oyen lo que quieren oír y lo peor es que le entregan la información que ellos quieren que usted maneje. Busque el VERDADERO EVANGELIO, puro y sin manchas: El Reino de Dios está cerca, deje de ser un “Creyente Influenciable”, conviértase en un creyente de Dios, de su hijo Jesús y de nadie más. Bendiciones.

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