Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
¿Sabía usted que el reino de Dios fue el mensaje central de nuestro Señor, y la razón que lo trajo a este mundo hace dos milenios? En Lucas 4:43 Jesús fue claro cuando dijo: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado”. Aquí Jesús fue enfático cuando dijo que fue enviado para predicar EL REINO DE DIOS. Este REINO DE DIOS fue llamado por el mismo Señor como “el evangelio”, el único y singular evangelio salvador.

Entonces está claro que Jesús comenzó su ministerio predicando el Reino de Dios, y diciendo: “El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y CREED EN EL EVANGELIO” (Marcos 1:14,15). Así que lo primero que nuestro Señor hizo al venir al mundo hace dos milenios fue anunciar el reino de Dios, y llamar a la gente al arrepentimiento, e invitarlos al mismo tiempo a creer de todo corazón en su mensaje o evangelio salvador. Ahora bien, nótese que Jesús no era el evangelio, sino el mensajero que Dios envió para dar a conocer Su Palabra o Voluntad para Su pueblo. Por eso Pedro dijo: “Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz (=reino de Dios) POR MEDIO DE JESUCRISTO; éste es Señor de todos” (Hechos 10:36).

Así que Jesús vino para anunciar el evangelio del reino de Dios. El no vino a anunciar algo así como: “Oíd, yo he venido a anunciaros que mi reino ha llegado y que deseo reinar en cada uno de vuestros corazones”, como muchos evangelistas nos enseñan en sus prédicas. No, señores, Jesús vino a proclamar la cercanía de un reino que los Judíos estuvieron esperando por muchos siglos. Esta proclama de Jesús del reino de Dios no vino acompañada con alguna introducción breve, pues era algo harto conocido por ellos por las Escrituras Hebreas. Así que el reino de Dios, si bien tendría algunos aspectos novedosos, en esencia sería el mismo que esperaron los padres y profetas del Antiguo Testamento. Es decir, que sería una monarquía davídica restaurada en Jerusalén y que tendría una gloria resplandeciente como nunca antes reino alguno tuvo y que opacaría a la del mismo rey Salomón.

Es importantísimo saber que la frase “Reino de Dios” aparece en el evangelio de Marcos 14 veces; en Lucas 32 veces; en Mateo 4 veces, y 32 veces “el reino de los cielos”. Por cierto que también “el reino de Dios” aparece en el evangelio de Juan (6:33).

El teólogo Segundo Galilea nos dice en su libro “El Reino de Dios y la liberación del hombre, pág 10, así: “El Reino de Dios es el tema central de la Biblia, y su hilo conductor”.

Ireneo, Obispo de Lyon (185 DC) nos dice en su obra “Contra las Herejías”, lo siguiente: “…y en su segunda venida les dará a los suyos un lugar en su reino”.

Clemente Romano (96 DC), segundo obispo de Roma, escribió en su segunda epístola, lo siguiente: “Si entonces hacemos lo que es justo a la vista de Dios, entraremos al reino, y recibiremos las promesas…esperemos cada día y hora el Reino de Dios en amor y rectitud.”

El teólogo George Eldon Ladd nos dice en su prólogo de su libro “El Reino de Dios”, lo siguiente: “Nuestro Señor Jesús dedicó gran parte de su ministerio público a la enseñanza del reino de los cielos. Este tema es aún hoy día un mensaje importante para el hombre dondequiera que éste se encuentre”.

También G.E. Ladd nos dice en la página 13 del mismo libro, lo siguiente: “El tema de la venida del Reino de Dios fue lo central de la misión de Jesús.”

El mismo Papa Juan Pablo II dijo en una ocasión sobre el Reino de Dios, así:
“Nosotros, que ahora formamos la iglesia de Cristo sobre la tierra, deberíamos encontrarnos en la dimensión de la verdad del Reino de Dios: Cristo ha venido para revelar este reino y para introducirlo en la tierra, en cada lugar de la tierra en los hombres y entre los hombres…” (15 Febrero de 1980).

Después de leer los testimonios de estos reconocidos religiosos, nos preguntamos, ¿qué es lo que ha pasado con el mensaje del reino en las prédicas de las iglesias católicas y protestantes por igual? Realmente si Jesús estuviera presente entre nosotros hoy como lo estuvo hace dos milenios con sus apóstoles en la tierra santa, seguramente desconocería por completo la mayoría de las iglesias de hoy. Seguramente él se preguntaría: ¿Dónde está mi mensaje del evangelio del reino en los sermones de estos llamados pastores?¿ Es que acaso se olvidaron de mi encargo de predicar el evangelio del reino como testimonio a todas las naciones? Seguramente les tendrá que decir en su parusía: “Apartaos de mi, nunca os conocí”.

Así que nuevamente le pregunto a usted, amigo(a): ¿Cuándo fue la última vez que oyó un sermón completo u homilía sobre el reino de Dios desde el púlpito de su pastor? Haga usted la prueba y asista a su iglesia sin interrupción por espacio de dos meses, y se llevará la sorpresa de que su pastor no lo predicará, ni le dará la importancia que éste se merece.

Definitivamente para la mayoría de maestros, el evangelio es ahora Cristo mismo y no su anuncio del REINO DE DIOS que él proclamó desde el mismo principio de su ministerio (Marcos 1.1,14,15), y hasta el final del mismo (Hechos 1:3,6).

Espero que todos tomemos conciencia que tiene el evangelio del reino para la iglesia del Señor. No dejemos que creencias Griegas disfrazadas de apostólicas sustituyan a las verdades que fueron dadas una vez a los santos (Judas 3).

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